viernes, 8 de abril de 2016

"El niño crisálida"


Con su estética tenebrista, el pintor barroco George Latour, nos muestra en este cuadro, un alarde realismo en la utilización de la luz. Los reflejos y la acción de la luz de esa vela, cuya llama queda escondida, produce efectos de luces y sombras espectaculares. Realismo también en el rostro del recién nacido, que parece de verdad un recién nacido y no un muñeco o un bebé con cara de adulto como aparecen en numerosas natividades o escenas familiares.


Lo que nos puede descolocar un poco es la vestimenta de madre e hijo. La de la madre me parece demasiado rígida, apenas tiene pliegues; Puede que a Latour no le apeteciese entretenerse en ello y dedicarse de lleno a conseguir esa impresionante iluminación.  o puede que el tejido de la vestimenta de sus modelo fuese realmente así de rígido. Pero ¿por qué venda al niño de esa manera? Parece que estuviera dentro de un capullo.


La explicación es que en aquella época se creía que el permitir el libre movimiento de los pequeños favorecía su enfriamiento y enfermedad, por lo que era común que  se les mantuviera rígidos hasta cumplir los seis meses. De ahí ese aspecto de "crisálida".


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